domingo, 22 de febrero de 2009

Clamoreando, repetimos... H.A.

Como un Boomerang regreso a Clamores cada vez, a compartir ese rato de descarga con los chicos de Habana Abierta en una sala que, sin tener el mejor equipo de sonido, permite el contacto cercano con los músicos. El jueves estuve allí en la especial compañía de Ivis, esa Ivita estelar de Memorias de una Cubanita, y Queseto, que vinieron desde Palma de Mallorca y también del amigo Alexis de la Asociación Homérica de Cuba, que pone bastante acción y poco discurso, como debe ser, en favor de la emigración cubana en España, de canalizar ayudas a Cuba y apoyar temas sociales. Blogs & Beers en pequeño formato y buena compaña…

Se crea en Clamores ese ambiente de mezcla, donde es posible escuchar de pronto, en vivo y en pleno centro de Madrid, una conga cubana “hasta Clamore’ a pie…”
video
Donde los boleros, el guaguancó cantado por Ale Gutiérrez suceden al ritmo bossa nova, el tono de Medina infatigable, la guitarra española de Jose, la chispa y la magistral versatilidad de Luis Barberia, que nunca deja de deleitar a la peña con su performance de sampling, un poco funk...donde las letras de Vanito remueven nuestras nostalgias:

Bendita sea la habana
ciudad de mis sentimientos

Su litoral, su barriada
su gente y su movimiento
Allí se funden el agua
la tierra la luz y el viento
El corazón, la guitarra
la clave, la voz y el tiempo…

y eso que faltaba Boris, ¿donde estás Boris Larramendi…? Se te echa de menos… asere ¿que volá?

Aún sin Kelvis y sin Boris los coros de Lo bueno no sale barato siguen pegando duro, el tumbao final inconfundible de Vanito….vamo' a mover los pies!!!! no me toques que te me pongo guapo!! Marinero, marinero reme usted pa donde es!! qué rico, me encanta!

Había lleno completo, esta vez la noche cerraba con La Habana a Todo Color, pero al bis del público salieron otras dos veces…y les atrapamos para esta foto…

Habana Abierta, burujón de artistas!

domingo, 15 de febrero de 2009

La esquina de 13 y 6

Sí, efectivamente, en la esquina apacible de 13 y 6 del Vedado hay una iglesia anglicana, que se nombra Catedral Episcopal de la Santísima Trinidad. Allí hice estas fotos hace un par de domingos, para el amigo Wesbri - que por mucho que se esfuerza - no la rememora en este barrio. A juzgar por la arquitectura parece edificada en los 50, y está rodeada de unos frondosos flamboyanes, con sus sinsontes incluidos. No pude averiguar más, porque las misas son de mañana y no había a la redonda nadie a mano para preguntar, salvo unos muchachos escuchando salsa a todo meter, que no me parecieron interlocutores muy apropiados para tales indagaciones históricas…

Y estas son las fotos que hice, en especial para el post de Wesbri Pobre memoria....
Añadir vídeo


Te suena ahora un poquito? Si aún no, la culpa es de los "temidos 60s"...

martes, 10 de febrero de 2009

Estoy de vuelta...

Seis días en la Habana son pocos. Pero es lo que pude combinar entre fechas de vuelo de Cubana y el tiempo restante de vacaciones.

Pudiera dedicar unas cuantas entradas a hablar de lo mal que siguen las cosas, de esos diligentes agentes de aduana que gravan cada kilo de más como si de una amenaza a la seguridad nacional se tratase, de la desidia, de las colas interminables, de la lentitud en todos los servicios, de los cortes de luz, de la escasez, de los valores en picada o de los baches…Pudiera describir la realidad con desgarro, porque material hay de sobra.
Pero seis días en la Habana son pocos, y prefiero hablar del cariño reencontrado en las personas que quiero allí. Debe ser el sol y el aire de mar del reparto Alamar, o ese temple de los viejos canarios, pero mis tías viejitas siguen vitales, aunque una está ya en la frontera de los 90. Su vida es sencilla, sin lujos y me sorprenden sus rutinas que siguen “el recurso del método” como aliado, y la manera en que resuelven los imponderables.















Mis amigos se hacen mayores, como yo, y celebramos ¡otra! fiesta de graduados, en la que también canté las felicidades por mis 45, bailando y pasándola bien todos, padres cuarentones e hijas veinteañeras, como en los viejos tiempos del Instituto.









Es una experiencia gratificante, y me alegro de que el espíritu del grupo perdure en el tiempo, no importa donde estemos, ni a qué nos dediquemos a estas alturas…casi treinta años después. Allí hay personas entrañables para mí.
Recorrí de mañana la costa de Alamar, ahí donde hay manigua y diente de perro, almorcé en un restaurante chino de mi viejo y destartalado barrio de los Sitios, anduve por las musicales (por la rumba) calles del Vedado, con una escala en 13 y 6 para fotografiar una iglesia anglicana, cortesía para el amigo Wesbri de Los temidos 60. Visité amigos en Marianao, la Villa, Casablanca, Regla, barrio sin ley, compré algunas cosas en una ferretería en Reina, merendé con antiguas colegas…Paseé por la tranquila explanada en la base del Cristo de la Habana y contemplé el verde-azul del agua que rompe en la fortaleza del Morro. Sentí esa tranquilidad de andar por sitios conocidos, como si retrocediera en las páginas del libro…












Así no vale - diría cualquiera - cuando tienes la forma de ganarte la vida y llegas con algo de dinero la Habana te recibe mejor pero, por encima de eso, nostalgias aparte, soy sincera cuando escribo que al tocar tierra en Boyeros, tengo siempre la sensación de que llego a casa…aunque ya no tenga aquella casa. Y al despegar de regreso, rumbo a Alcalá de Henares, donde sí tengo una casa, conservo aún la sensación de que me voy…y de que seis días en la Habana son pocos.
















PD. vendré con más impresiones, ahora de vuelta el trabajo me preocupa y caí en el saco de la realidad, el ritmo de los días frenéticos y fríos de Madrid y la crisis, así que me disculpan alguna intermitencia en el posteo...