domingo, 20 de septiembre de 2009

Noche Sabinera en la Galileo Galilei

“Buenas noches…Peta’o hoy Galileo…mola”
Así empezó Pancho Varona ayer la descarga sabinera. Y es cierto que estaba a tope la sala madrileña donde los músicos de Sabina cerraron su temporada de presentaciones, y recrearon una vez más su larguísima discografía.

Público había de todos tipos, desde veinteañeras con botas de gamuza a lo Peter Pan, pasando por grupos enteros de cuarentones marchosos -como esta servidora- hasta muchas cabezas canas que rondaban los sesenta, la edad de esos 50 y 10 que con arte y gracia llevan Joaquín y muchos de su tropa de cuerdas y teclados. Por allí andaban también sus hijas Carmela y Rocío. Grupos enteros de argentinos, gente de Uruguay, de México, donde la música de Sabina tiene arraigo. Eso, estaba peta’o el sitio y traté de encontrar un lugarcito lo más cerca posible, ahí junto a la esquina derecha del escenario.

Además de las guitarras de Pancho Varona, que guió la noche con su protagonismo natural y sereno, y la de José Antonio Romero estaban Antonio García de Diego (guitarras, teclados, armónica) y Pedro Barceló en la batería, excelente.
Y Jaime Asúa, con sus guitarras. Me gustó mucho Asúa,primera vez que le veo tan cerca, todo energía, fundiendo voz, melena y cuerdas, con un poco de ese toque canalla y vital que suele aportar Sabina. Entre todos pusieron la voz y los coros, alternando en algunas canciones con el acompañamiento de dos exViceversa. Una buena noticia, Pancho anunciaba que acaban de terminar el viernes con Joaquín el nuevo disco Vinagre y Rosas, y que habrá pronto gira. Algarabía en la sala.

Rompieron con Caballo de Cartón,cuya letra me sabía antes de llegar a Madrid, sin haber subido nunca a la Línea 1 ni haber estado en la emblemática Tirso de Molina (no entendía bien hasta entonces esas estrofas con el nombre de las estaciones). Luego siguió Vámonos Pal Sur y una versión deliciosa de Eva tomando el Sol… “Eva tomando el sol, bendito descontrol/ Besos, cebolla y pan, que más quieres Adán”¡Qué buena por Dios! Y llegó Rebajas de Enero, que no es para emociones fuertes pero gusta igual (con Pancho y su piso en Gran Vía que tampoco queda tan cerca del cielo), seguida de la antológica Amor se Llama el Juego y de la no menos antológica Peces de Ciudad. El Caso de la Rubia Platino tuvo su espacio, no es de mis preferidas, pero sonó igual que en los discos, con cuidadas descargas instrumentales.
Llueve sobre mojado, encabezó otro bloque, en el que Antonio García de Diego cantó Contigo, con el coro final en tono bulería. A continuación invitaron al escenario a una chica que les acompañará como vocalista y que presentaron como Mara Barrios (qué lujo Mara). Sonó muy bien cantando un trozo de una vieja copla folclórica "Y sin embargo, te quiero", preludio de Y sin embargo, la que todos sabemos, otra de las grandes de Sabina, en la que un timbre femenino se unió a los coros, como en su tiempo hiciera Olga Román.

Empezó entonces un jam en el que subía a cantar gente del público, (presumiblemente ‘inscritos’ antes porque eran llamados por sus nombres) de dos en dos o de tres en tres. Buen rato. Por allí pasaron varios haciendo a su modo Quien me ha Robado el Mes de Abril, Calle Melancolía (buen intento, del chico de la camiseta verde y su compañero),Pongamos que Hablo de Madrid, Princesa y una de mis canciones preferidas El Rocanrol de los Idiotas, un diez para el chico del Rocanrol de los Idiotas, que además de cantarla en tiempo y a tono...era guapísimo!

Pacto entre caballeros fue elegida paradójicamente por tres chicas, 'mucha policía' como siempre al final, y otras dos entonaron La del Pirata Cojo. Medias Negras sonó también. Cerró esa especial sesión de karaoke-vivo sabinero una tumultuaria Noches de Bodas, a la que se unieron Lupita de México, chicas, chicos con ganas de cantar y abrazar a la banda que, para terminar en modo ranchero, empalmó sus acordes con los de Y Nos Dieron las Diez

Allí nos dieron las doce, y queríamos más. Otra, otra…
No estaba Joaquín, pero es como si estuviera, sus letras sonaban por él. A juzgar por la cantidad de jóvenes que había en la sala, la vocación sabinera tiene larga vida, va aumentando con las generaciones, y sus músicos, co-autores y co-intérpretes de esas joyas-canciones, tienen mucho que ver en eso.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Havana 7 Cultura…entre Gran Vía y Malasaña

Lo de Havana con V será por aquello del Havana Club (benditos patrocinadores) pero el triángulo de la calle Ballesta y los aledaños de la plaza de San Ildefonso eran ayer un trocito de la Habana con B, castiza y bachatosa.

Aprovecho mi escapada vespertina a la celebración, organizada por la Asociación de Comerciantes del madrileño barrio de Triball, para traer aquí un mini reportaje, a manera de despertar luego de un impass de varias semanas. Perdónenme lectores y visitantes la ausencia sin haber colgado el letrero de “Cerrado por Vida Convulsa”.

Desde que subía, ya anocheciendo, por la calle Puebla sentí el corito inconfundible ..."el cuarto de Tula, le cogió candela, se quedó dormida y"… Luego de una jornada de baile callejero y de proyecciones de cine cubano en el Teatro Lara, por el estrado de la plaza seguían pasando a esa hora varios conjuntos cubanos de animación musical, algunos llegados de otros sitios de España. Uno de los cantantes - que venía de Murcia- pisaba Madrid por primera vez luego de 19 años en España y se divirtió de lo lindo formando coreografías con la gente, del tipo “a la derecha, a la izquierda” y “las chicas pa quí, los chicos pa´llá, aaah, yogurrrrr!”… y mezcla de coritos mitad del Médico, mitad Van Van y Charanga, no muy originales, pero que en estas descargas funcionan de maravilla para animar la peña. No era la Habana, pero la recordaba bastante.

Y la cintura inconfundible, caballero...!


A que eso se pega?



El ambiente, de barrio, de mezcla, algunas parejas jóvenes practicando la salsa de las academias (a su ritmo), los negrones cubanos, folclóricos, unos con camisetas del evento en negro y otros con sombrero y de blanco impoluto a esas horas de la noche, sacando a bailar y haciendo valer su protagonismo, familias cubanas y familias españolas -con fiñes incluidos- guarachando juntas a la voz de “mano-pa-rriba-mi-gente”…Chinos y chinitas por doquier, con bolsa en ristre ofreciendo “celvesa flía”, tan insistentemente que salían en las fotos, el flujo de gente interminable que baja a esos barrios desde Gran Vía…Vecinos tomando el fresco, mirando sorprendidos tal cumbancha y paseando a sus perros, mulatonas con turbante tirando las cartas, gente jugando dominó, y kioscos y terrazas…y mucho mojito. Y una exposición fotográfica“Culto a la Vida” con fotos de Alom.










Encontré a un grupo de cubanos con una amiga búlgara, que viene del pueblo de Pomori, donde -aún! se fabrica aquella pasta dental que al menos los cuarentones cubanos recordamos: El Pomorín! Gracias Rostitza por la instantánea.


Así era anoche la fiesta cubana en Ballesta. Me gustó llegarme allí, y de paso saludar al amigo cubano Rubén en su Café de la Luz, un sitio hecho con gusto, que “ilumina” una esquina a pocos metros de allí, donde se juntan las calles Barco y Puebla. El ambiente es exquisito, y además de otros cócteles sirve mojitos, igual de frescos, para ser disfrutados con un trasfondo musical bien cuidado. Ideal para recalar en las excursiones de tarde o noche a Fuencarral. Un 10 de 10... y esperarme por allí Ruben!