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lunes, 3 de enero de 2011

La Alegría

Uno tiene derecho a la alegría. A veces es humo o es niebla o es celaje. Pero detrás de esas demoras ella está, esperando. Siempre hay una hendija del alma por donde la alegría asoma sus despabiladas pupilas. Entonces el corazón se vuelve más vivaz, se extrae de su quietud y es casi pájaro.

La alegría sobreviene después de las ausencias, al fin de las nostalgias. Si uno se reencuentra con lo amado y su revelación es unánime, es lógico que el gozo nos abrace y a uno le vienen las ganas de cantar. Aunque no tenga voz, aunque esté ronco de pasadas angustias.

Después de todo la alegría es un préstamo, no nos pertenece. Es una locurita, un premio pasajero, pero la disfrutamos como si fuera propia, como un lucro, como una primavera de la vida. Ella se aferra al tiempo, arrastra su poquito de la infancia y se mete soplando en la vejez.

Semana tras semana, año tras año, la alegría va llenando vacíos. Hasta que no puede más y se vuelve tristeza.

Mario Benedetti - En Vivir Adrede

jueves, 7 de agosto de 2008

Irse y volver, con permiso de…Mario Benedetti

¿Por qué será que las librerías de los aeropuertos tienen ese magnetismo? Al menos para mí lo tienen. Será porque vamos de paso y se puede atrapar ese libro interesante recién lanzado que no aparece por ahí, por llevar un regalo de última hora, por tener algo fresco que leer durante el viaje o la espera...Probablemente me viene de aquellas veces, cuando pasaba de tránsito por Barajas y mi exigua dieta no daba para el lujo de comprar un libro, y los hojeaba simplemente, como si fueran artículos de boutique.

Pues hace poco, deambulando por la una de las librerías de la flamante Terminal 4 me tropecé con Vivir Adrede, el último libro de Mario Benedetti, publicado este año (Ed. Alfaguara, 2008). Y aquí vengo terminándolo a entre ratos. A sus 87, el maestro sigue impresionando con su prosa vital e intensa, aunque mucho más me subyuga el Benedetti poeta, dicho sea de paso. El libro tiene textos de no más de página y media, que traslucen sus preocupaciones de siglo XXI, reflejadas con su peculiar agudeza. Uno de los textos va de exilios y éxodos…Lo traigo a mi pantalla azul…con su permiso.

Irse y volver

Una cosa es el exilio y otra cosa es el éxodo. En el exilio lo ponen a uno de patitas en la frontera y el expulsado se va con su nostalgia a cuestas en busca de otra tierra, otros sabores, otra razón de ser. En el éxodo, en cambio, es uno el que se arranca, el que quiere ser otro. Sin embargo, exilio y éxodo tienen algo en común: el alrededor, al principio ilegible, que de a poco se aprende. Uno mira el paisaje como si fuera un simple repertorio y acepta los nuevos rostros como suma de instantáneas. La pasarela por donde llegamos se diluye en un suspiro y la vieja maleta nos pide que la abramos. Allí está el corazón del viaje. Conviene no extraviarlo. Hay que respirar hondo con los ojos cerrados y casi enseguida abrirlos por si acaso.

Empezamos a hablar a solas porque la nueva obsesión será no olvidar nuestra lengua. De pronto hablan otros y sorpresivamente sabemos lo que dicen. Con otro deje, claro, otro cantito, pero nos entra en los oídos como una bendición. Y ahí nomás la añoranza se mezcla con la sorpresa, la melancolía con el asombro. Curiosamente, el pan tiene gusto a pan y el dolor ajeno se parece al nuestro.

¿Volveremos? Al menos los pájaros vuelven, o sea que tendremos que aprender a volar.

Bajo esta luna o bajo aquella, el beso de aquí se parece al de allá. ¿Volveremos? Habrá que regar con sentimientos las ganas de volver, cada una en su maceta.


Mario Benedetti

En ello andamos, la regadera llena de sentimientos, a ver si no se secan las ganas de volver alguna vez, a pesar de los pesares… Lo recomiendo, da gusto leer a Benedetti…adrede.

domingo, 27 de abril de 2008

Todo empieza alguna vez…

Y esta es la primera que escribo en El Blog de Betty, animada por mi experiencia junto a los amigos de la Graduación 1981 del Instituto Comex y por la gratificante interacción con otros blogueros, cuyos sitios interesantes me han atraído al creciente mundo de la blogosfera de acento cubano. Aquí tengo entonces otro lugarcito, amigos Aguaya, el Isleño, Ivis-que-emigraste-con-el-siglo y Cuban-in-London, para cuando quieran venir por casa.

Esta semana que pasó estuvo llena de celebraciones, el Día de la Tierra, el Día del Libro y de la Lengua Española...el homenaje al escritor argentino Juan Gelman que tuvo lugar aquí muy cerca en Alcalá, cuyas vibrantes palabras al agradecer el Premio Cervantes honraron la memoria histórica, como recurso contra el olvido y por el recuerdo a las víctimas de los genocidios de las dictaduras militares del sur de América.

La propia noche del 23 abril hubiera sido un buen día para lanzar este blog, pero anduve a la caza de un libro autografiado por ese bardo urbano que tanto admiro, Joaquín Sabina. Una larga jornada, bajo la inexorable ley de Murphy, me impidió llegar a tiempo para entrar al salón de la FNAC con aforo limitado. Aquí estaba yo a las puertas oyendo las palabras iniciales de Sabina y viendo luego bajar a la gente, de todas las edades, una muchacha grande y corpulenta con su bebé en brazos, cuarentones ochenteros, dos chicas argentinas exultantes de emoción “era él, oh por Dios!”, una señora mayor, alta y delgada, top de distinción hojeando su libro firmado, gente variopinta de la farándula sabinera, de la prensa, en fin, una muestra de ese universo de gente que le sigue donde quiera que aparece.


En el desarraigo que provoca emigrar hacia otro país cuando tienes casi cuarenta años y un mundo de vivencias en otra parte, es natural que busquemos puntos de fusión, que enlacen la realidad presente y aquello que dejamos detrás. Y Joaquín Sabina es increíble para lograr ese efecto, su vínculo con cantautores cubanos como Pablo o Carlos Varela lo hace un español muy “cubano”, de hecho me acerqué una vez en los 90 a su mesa en el Copa del Riviera y me firmó un autógrafo, sentado fumando tranquilamente junto a Varela, algo que no pude repetir el pasado miércoles. Es entrañable cuando sonea en sus canciones a la Habana o en los dúos con Pablo o con soneros cubanos. Lo es también cuando canta a Madrid, cuando encuentro ahora en las calles la ciudad de Pongamos que hablo de Madrid…o tropiezo con la esencia de esa España cañí, en De Purísma y Oro, o se mete en esos blues magníficos que calan y ya no abandonan nunca, o en las rancheras sentidas con Chavela Vargas, o las milongas argentinas que lo hacen reinar en La Bombonera en Buenos Aires. En esa mezcla le reconozco un poeta genial, que es capaz además de cantar con la guitarra y de crear maravillas para el alma y el oído, lo que se completa con el virtuosismo de su excelente equipo de músicos y arreglistas, veteranos que le acompañan y "regañan" en sus excesos, gente seria como Pancho Varona y Antonio García de Diego. Es difícil encontrar artistas más cercanos a Latinoamérica que Sabina y Serrat, por ello les dedico un párrafo en la entrada uno de este blog naciente.

Aquí quedan otras dos imágenes , esa misma Noche de los Libros en la Cuesta de Moyano, conocida como la cuesta de los libreros, cerca de la estación de Atocha, que estaba de fiesta...

Ya está bien para empezar, no?