Y esta es la primera que escribo en El Blog de Betty, animada por mi experiencia junto a los amigos de la Graduación 1981 del Instituto Comex y por la gratificante interacción con otros blogueros, cuyos sitios interesantes me han atraído al creciente mundo de la blogosfera de acento cubano. Aquí tengo entonces otro lugarcito, amigos Aguaya, el Isleño, Ivis-que-emigraste-con-el-siglo y Cuban-in-London, para cuando quieran venir por casa.
Esta semana que pasó estuvo llena de celebraciones, el Día de la Tierra, el Día del Libro y de la Lengua Española...el homenaje al escritor argentino Juan Gelman que tuvo lugar aquí muy cerca en Alcalá, cuyas vibrantes palabras al agradecer el Premio Cervantes honraron la memoria histórica, como recurso contra el olvido y por el recuerdo a las víctimas de los genocidios de las dictaduras militares del sur de América.
La propia noche del 23 abril hubiera

sido un buen día para lanzar este blog, pero anduve a la caza de un libro autografiado por ese bardo urbano que tanto admiro, Joaquín Sabina. Una larga jornada, bajo la inexorable ley de Murphy, me impidió llegar a tiempo para entrar al salón de la FNAC con aforo limitado. Aquí estaba yo a las puertas oyendo las palabras iniciales de Sabina y viendo luego bajar a la gente, de todas las edades, una muchacha grande y corpulenta con su bebé en brazos, cuarentones ochenteros, dos chicas argentinas exultantes de emoción “
era él, oh por Dios!”, una señora mayor, alta y delgada, top de distinción hojeando su libr

o firmado, gente variopinta de la f

arándula sabinera, de la prensa, en fin, una muestra de ese universo de gente que le sigue donde quiera que aparece.
En el desarraigo que provoca emigrar hacia otro país cuando tienes casi cuarenta años y un mundo de vivencias en otra parte, es natural que busquemos puntos de fusión, que enlacen la realidad presente y aquello que dejamos detrás. Y Joaquín Sabina es increíble para lograr ese efecto, su vínculo con cantautores cubanos como Pablo o Carlos Varela lo hace un español muy “cubano”, de hecho me acerqué una vez en los 90 a su mesa en el Copa del Riviera y me firmó un autógrafo, sentado fumando tranquilamente junto a Varela, algo que no pude repetir el pasado miércoles. Es entrañable cuando sonea en sus canciones a la Habana o en los dúos con Pablo o con soneros cubanos. Lo es también cuando canta a Madrid, cuando encuentro ahora en las calles la ciudad de
Pongamos que hablo de Madrid…o tropiezo con la esencia de esa España cañí, en
De Purísma y Oro, o se mete en esos blues magníficos que calan y ya no abandonan nunca, o en las rancheras sentidas con Chavela Vargas, o las milongas argentinas que lo hacen reinar en La Bombonera en Buenos Aires. En esa mezcla le reconozco un poeta genial, que es capaz además de cantar con la guitarra y de crear maravillas para el alma y el oído, lo que se completa con el virtuosismo de su excelente equipo de músicos y arreglistas, veteranos que le acompañan y "regañan" en sus excesos, gente seria como Pancho Varona y Antonio García de Diego. Es difícil encontrar artistas más cercanos a Latinoamérica que Sabina y Serrat, por ello les dedico un párrafo en la entrada
uno de este blog naciente.
Aquí quedan otras dos imágenes , esa misma Noche de los Libros en la Cuesta de Moyano, conocida como la cuesta de los libreros, cerca de la estación de Atocha, que estaba de fiesta...


Ya está bien para empezar, no?