domingo, 23 de enero de 2011

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Voy camino de prolongar mi juventud hasta los 50…como Sabina. Cada año me escapo de Madrid cuando llega el final de enero, a ver si pasa el calendario y el tiempo se olvida de que toca sumar uno. No, claro que la razón es otra, es la temporada baja de los billetes. De todas formas, allá donde esté me van a ir a buscar los años, y en la Habana como antes, sigo cumpliendo eneros.

En Peces de Ciudad, canta el mismo Sabina…

que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis venas va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un liguero de mujer
.

Pues desafiando la crisis y las regulaciones y las restricciones y unas cuántas cosas más siempre regreso a la Habana por estas fechas en vuelo regular, a encontrar a mis viejitas de Micro X y a gente querida. Pero no precisamente ligera de equipaje. No es el tipo de vacaciones apacibles en las que sueles deshacerte del estrés… aunque se cargan las pilas de otra energía necesaria, tampoco es el viaje a Cuba de los turistas. Es empezar quince días antes a reunir cosas y acopiar medicinas, a revisar que el seguro de salud de tus tarjetas cubra el seguro de asistencia en viaje que exigen las autoridades cubanas, es esa dosis de agobio e impotencia cuando quieres llevar todo un bazar en una maleta, y tres estantes de leche en polvo en la otra.

Es solo la fase inicial de ese viaje-aventura en el que como Quijote humanitario tienes que ir venciendo a los gigantes y molinos, dígase el despacho en Iberia, que ya no permite aquellas dos piezas de equipaje en clase turista y te obliga ahora a pagar 60€ por la segunda. Luego toca caer en la próxima fase que es atravesar la Aduana y los controles de Inmigración en la Habana. Momento en verdad siempre desagradable, en el que te sientes bajo una mezcla de escrutinio y manos extendidas ‘para lo que caiga’. El peso del equipaje continúa sino el enemigo público y aunque los alimentos y medicinas pueden pasar en principio sin gravamen, todo el proceso de chequeo y exigencia alrededor de ellos es también complicado. Pueden mirarte como si de acto criminal se tratara llevar un trozo de queso al vacío o unas lascas de algún producto embutido. Cualquier equipo o aparato es rápidamente abierto, revisado y cargado con un severo arancel. Cualquier kg sobre los 30 es leoninamente gravado, trátese de zapatos colegiales o ropa interior para las personas mayores, o un simple marco de fotos.

No logro entender ¿cómo un país con un mercado interno casi inexistente, en el que hay déficit prácticamente de todo, puede gravarse tan restrictivamente la entrada de bienes por la vía personal? Sé que hay intentos de introducir artículos en serie para especular, pero ese fenómeno es fácilmente detectable por la frecuencia de entrada de los viajeros y por las cantidades masivas de un mismo artículo… ¿Por qué acosar y castigar con recargos a una persona que se aprecia a simple vista que viaja una vez al año para ver y ayudar a su familia, si trae 40kg de equipaje en lugar de 30kg? ¿A quién le hace daño que alguien que viaja hasta Cuba “importe” una colonia de más para su vecina o un par de calzoncillos para el hijo del amigo? Si no compite con la colonia local (ni mucho menos con los textiles), más al contrario, lo que hace es paliar a su costa y contra sus gastos de viaje, el más absoluto desabastecimiento del comercio interior, que por no tener, carece ya hasta de aquellas libretas para repartir (que ni siquiera comercializar) artículos industriales imprescindibles como la ropa o los productos de higiene, aquellas famosas C1 o B4 de cuando éramos tan jóvenes y encargábamos zapatos en Primor. Creo que es inmoral, como lo es la actitud de los empleados que sugieren hacerse de la vista gorda ante esa arbitraria regla a cambio de dinero o algún regalo, como la doctora que te recibe y además de chequear que no traes la gripe A te pide un dólar.

Y queda entonces la etapa de pagar el importe del diezmo, ya sea por los kg extras o por algún equipo, cambiar la divisa en una única y congestionada caja mientras sobra personal merodeando por todo el interior del aeropuerto, atravesar las puertas de salida y empezar a navegar en el mundo de los boteros, los ‘ayudantes’, los agros con sus preciadas malangas, los CUC y los pesos, a surfear en ese océano de “lucha” que es la supervivencia del cubano… Y perder la conexión con la red, algo que ya parecía cosa cotidiana y que mientras llega el cable salvador desde Venezuela continúa siendo un problema, incluso pagando el servicio de acceso a Internet en los hoteles.

Pero del otro lado de la puerta está también el cariño de los que te reciben, el abrazo insustituible de las tías, el olor del café y del potaje, están el color y el olor, los ruidos de Cuba, y vale la pena lo ‘epopéyico’ del viaje porque es una recarga emocional y un reencuentro con la tierra, por mucho que hayan cambiado las cosas. Porque después eres tú la que quieres llevarte de vuelta en las maletas aquellas cosas que el dinero no puede comprar, cariños, afectos, acentos, remembranzas… tus rincones, el mar, la compañía, la palabra amiga y sincera.

Sólo por eso vale la pena, otra vez, regresar al lugar donde has sido feliz…sí, Sabina, y además de ello hacer felices y ayudar en algo a los que allí están, en la isla grande del Golfo. Nos vemos a la vuelta.

miércoles, 5 de enero de 2011

Gaspar, Melchor, Baltasar ...luces, caramelos, y aquel intento

Espero que las cigüeñas en lo alto de sus nidos no se hayan asustado con el estruendo, ni los bebés, que había muchísimos viendo la Cabalgata, cuando el cielo de la plaza Cervantes se llenó hoy a las 8 de fuegos artificiales, ruidosos pero muy bonitos a la vista…

Fue el cierre de la tradicional Cabalgata de Reyes Magos del 5 de enero, que esta vez, a pesar de la lluvia, fue muy concurrida en Alcalá, en público y también en carrozas, comparsas y espectáculos callejeros. Los caramelos eran todos de gelatina (al parecer porque un caramelo duro lanzado desde 2m de altura puede hacer daño), gominolas envueltas lanzadas desde las carrozas, que la verdad es que despertaban el mismo entusiasmo por cogerlas a niños que a mayores.

Algunos daban la vuelta a los paraguas para “fildear” más caramelos y uno de esos proyectiles dulces casi fue a dar al lente de mi cámara. En el balcón del Ayuntamiento aparecieron al final Gaspar, Melchor y Baltasar con una pequeña alocución, celebrando la cabalgata, el nuevo año y anunciando su labor de repartir mañana regalos.

Recuerdo siempre que veo este lanzamiento masivo de caramelos por las calles, aquella desafortunada cabalgata organizada en estas fechas de 2001 por la embajada española en la Habana. El molote tras los caramelos, como era de esperar (y como sucede aquí también), fue descomunal… "Compañero, compañero, yo no he cogido caramelos", gritaban los niños al disputarse los dulces lanzados por los funcionarios de la embajada española disfrazados de Reyes Magos.

Viendo las cabalgatas en Alcalá comprendo ahora mejor aquella iniciativa, aunque creo que no fue una idea feliz, ciertamente, traspolar una tradición peninsular que no tiene arraigo en la isla, menos cuando cualquier golosina tiene allí un valor mayor y es mejor regalarlas de otra manera.

Pero creo también que la reacción de las autoridades cubanas fue desproporcionada, calificándola de grosera provocación y ultraje, de humillación a los niños por “mamarrachos disfrazados” y de “imponer la ley de la selva por un puñado de baratijas”, todo en el marco de relaciones diplomáticas tensas en aquel momento. Ni una cosa ni la otra. Es simplemente una tradición, que inoportunamente se intentó traspasar al Paseo de Prado, cuando allí es más genuino el desfile de otras carrozas, más tropicales, de congas y comparsas en lugar de pasacalles y villancicos. Cada uno con su propio valor y arraigo.

Cuanto gana la política cuando incorpora el ingrediente de la objetividad y el respeto. Y al revés, cuanto pierde.



lunes, 3 de enero de 2011

La Alegría

Uno tiene derecho a la alegría. A veces es humo o es niebla o es celaje. Pero detrás de esas demoras ella está, esperando. Siempre hay una hendija del alma por donde la alegría asoma sus despabiladas pupilas. Entonces el corazón se vuelve más vivaz, se extrae de su quietud y es casi pájaro.

La alegría sobreviene después de las ausencias, al fin de las nostalgias. Si uno se reencuentra con lo amado y su revelación es unánime, es lógico que el gozo nos abrace y a uno le vienen las ganas de cantar. Aunque no tenga voz, aunque esté ronco de pasadas angustias.

Después de todo la alegría es un préstamo, no nos pertenece. Es una locurita, un premio pasajero, pero la disfrutamos como si fuera propia, como un lucro, como una primavera de la vida. Ella se aferra al tiempo, arrastra su poquito de la infancia y se mete soplando en la vejez.

Semana tras semana, año tras año, la alegría va llenando vacíos. Hasta que no puede más y se vuelve tristeza.

Mario Benedetti - En Vivir Adrede

jueves, 30 de diciembre de 2010

Un 'Poemita' de Esto de Vivir... que me encanta

Se llama Tentación, se escucha así:

Qué tentación la de caer
cuando se tiene el alma
a ras del suelo.

Cuánta dulzura en el abandono
del presente
Qué alivio sentarse a un lado del camino
cerrar los ojos
descansar
Qué fácil caer
caer en la yerba
justo al lado de tu alma
y negarse a mirar.

Qué tentación la de caer
y olvidar la vida.

y está aquí:
http://estodevivir.wordpress.com/2010/08/19/tentacion/#comments

domingo, 19 de diciembre de 2010

La navidad de la madre Natura…

¿Quién avisa que es diciembre a las flores de Pascua para que se pongan rojas, todas a la vez? El mismo secreto mecanismo que guía a las cigüeñas de regreso a Alcalá desde Marruecos o Tunez, a su mismo nido, en el campanario de siempre y no al vecino. Aquel que pone un increíble orden tras el aparente caos en el vuelo de las bandadas de gorriones y palomas…

No me gusta mucho el oropel de las Navidades, debe ser que no crecí con él y que los villancicos solo llegaron a mis oídos adultos… Pero felicito en estas fiestas a todos mis amigos, los católicos, los simplemente cristianos, que son muchos, los ortodoxos como Kolya y Costel, que la celebran un poco después, el seis de enero, a los hebreos, que saben cuales son, al budista amigo Daniel que viene de la ciudad de Shenzhen, en China, a los yoruba, los lucumí, a los que el 17 alabaron a San Lázaro y a los que como yo no profesan otra religión que la amistad y el amor, que nos hacen humanos, mejores.

Felices fiestas, amigos

viernes, 17 de diciembre de 2010

Benedetti y su legado...

corazón coraza...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Nacionalidad: emigrante…Ni de aquí ni de allá

Hace unos días me llegué a Ciudad Lineal, a recoger un par de paquetes de harina de maíz y una barra de guayaba (Made in Ceballos) que me envía desde la Habana mi amiga Margaret. Sabores de la nostalgia. Y hablando con la chica cubana que me hizo el favor de traerlos, nos hacíamos las clásicas preguntas: ¿de dónde eras allá? ¿cuántos años llevas aquí? Y conversando llegábamos las dos a esa sensación de desarraigo e identidad confusa que provoca dejar tu país y recomenzar la vida en otro. No importa la edad, no importa en qué medida, cambias de ciudad, de amigos, de costumbres, la necesaria capacidad de adaptación marca (o desmarca) la identidad y tus hijos reflejan con mayor nitidez ese salto, y ya no puedes entender cómo tu hija te pregunta ¿qué cosa es la manigua? O bromea con tu acento caribeño…

Por una parte, no llegas obviamente a ser un nativo, por mucho que te comuniques en el idioma, te conozcas las fiestas y los refranes, te integres laboralmente y entiendas la esencia del temperamento local, seguirás siendo “cubano” y los códigos de comunicación siempre serán más fáciles con tus compatriotas que con las personas del entorno. Sin embargo, cuando vuelves a tu tierra, encuentras los sabores muy dulces, las voces altas, las estridencias y la inevitable desactualización que provoca no estar “arriba de la bola” durante años. Excluyo de este efecto el evidente contraste material que crea la escasez, porque no es a lo que me refiero exactamente.

Así, los verdaderos “paisanos” pasan a ser aquellos que, como la chica de Ciudad Lineal, han pasado por la experiencia de la emigración y experimentan esa sensación de no ser “ni de aquí ni de allá”, esa que compartimos tantos cubanos fuera de la Isla, los de la primera generación, claro. La vida se ocupa de inclinar hacia “aquí” la balanza de nuestros descendientes, pero nosotros, a pesar de todo siempre seremos un poco más “de allá”.

Hay sobre esto un relato simpático y de un cubaneo magistral escrito hace un tiempo por el Yoyo, amigo bloguero que anda aquí en mi perfil con su nombre real, y ha dado la vuelta a los sitios cubanos en la Web pero me encanta traerlo hoy y compartirlo, una vez más…


Vivir fuera de Cuba no es jamón

Por El Yoyo

Vivir fuera de Cuba no es jamón. Sí señor. Lo que sí he aprendido es que hay varias etapas por las que se pasa y son más o menos así:

La primera etapa: El “obstinamiento”
Todavía estás en Cuba. No tienes claro dónde vas a aterrizar, pero no importa, siempre que no veas más nunca un camello, ni el verano sin ventilador.

La cuerda floja (que si me voy, que si no me voy).
Es la segunda etapa. Los combatientes de inmigración te hacen conocer que "aún puede ser peor...”

Maratónica espera: la carta blanca, liberación, pasaporte, carta de invitación.


Acto final: Aeropuerto con tu familia. Ha sido un camino largo, todavía algo se puede joder. El uniforme de Inmigración aún te hace temblar. Finalmente, la ventanilla. Momentos de tensión, el guardia lee de punta a cabo el pasaporte como una novela, ¿qué carajo buscará?. Mira 40 veces en el espejo que tienes a tu espalda, (¡pa´ vacilarte será!). Sudas. -¿A dónde vas? -¿Por qué? -¿Visita por tres meses? -¿Y vuelves? -(Sí, espérame sentado) -Sí compañero, por supueeeesto! Finalmente el Cuño... COÑOOOO!!!

¡Un momento! ¿Y ahora por qué el avión sale con retraso? Seguro que es por mí. ¡Usted veráaaa! De seguro alguien se enteró de los 40 "fulas" al director por la firma de la liberación. (No te quejes, si taita Julián hubiera podido comprar su carta de libertad por 40 dólares, la historia de Cuba hubiera sido otra...).
Cuando el avión finalmente se separa del piso te vuelve el alma al cuerpo.

El papelazo: Esta etapa empieza en el avión.
¿Cómo se cierra el cinturón? No pides otra Coca Cola no vaya a ser que "no te toque" o la aeromoza te dé una mala contesta. Puede durar mucho aprender a usar un celular... ¿Que cosa es un Seguro? ¿Cómo sacar dinero de una Cash machine sin meter la tarjeta al revés?
¡El mundo es tan lindo! Te deslumbran los autos nuevecitos, las mujeres maquilladas, los hombres de cuello y corbata en el banco.

En Inmigración (la otra era EMIGRACIÓN), aunque no te quieran, te tratan con respeto.

Por primera vez pasas de las 150 libras pues te haces las tortillas con 10 huevos. ¿Cuánto puede durar esta etapa? No sé, pero aún no quieres ver a Cuba ni en fotografía y piensas que no te hacen falta los amigos.

El Aterrizaje (toma más tiempo de lo que muchos creen).
¡Ahora a buscar trabajo! Y... "Pasaron 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 semanas" Y na´!!! Ni de sepulturero encuentras un puesto. Conoces la ciudad de arriba abajo y no has hecho ni un amigo. ¡Te empieza a molestar la soledad y no hablar tu idioma!

Tu mente es una cabrona. Empiezas a pensar en la vieja, en el barrio, en la mesa de dominó. En los negrones que al pasar las muchachas decían cochinadas (hoy piensas que son piropos). ¡Qué simpáticos muchachones! que diferentes a estos rubios que no tienen sangre en las venas. No bastan ojos azules y 1.80... Una vez escuché Radio Reloj on line. Eran las 6:30 de la mañana en Cuba. Podía ver a la vieja levantarse e inundar la casa con el aroma de café que aunque fuera chícharo, en ese momento no querría uno mejor. Estuve como media hora oyendo el TIC TAC que me despertó cada mañana de mi vida. ¿Creerías que rompí a llorar?

La morriña: empieza cuando llega tú único amigo por el resto de tus días: El gorrión. Tarda pero llega.
Un 31 de diciembre, o el día de las madres te preguntas: ¿Y qué coño hago yo aquí? Los recuerdos te acorralan y te sacan sangre. ¡Reconoces qué lindo es tu país y su gente y que jodío te tiene la nieve!

Descubres a Lecuona, Matamoros y a Cuní. Tu libro de cabecera se llama: ¿Dónde está mi Habana? En tus CD's están El Bola, la Bourke y hasta Maria Teresa Vera. En tus DVDs: Buena Vista Social Club. Idealizas una Habana que sólo existirá en tu corazón, diferente a la mía o la de otros. La palabra "asere" ya no te suena fea.

Usarás más y más dicharachos criollos que te diferenciarán del resto de este país. Porque ahora quieres ser diferente, es más, hacer saber a todos tu origen. Te fajas con los que hablen pestes de tu patria. Te fajas con los comemierdas que dicen que la Salsa no es el Son o discuten que Salsa es esa mierda llamada New York Style. -Señor la salsa se baila sólo de dos maneras: BIEN o MAL.

La última etapa: Resignación.
Cuando dos cubanos se encuentran la primera pregunta es: ¿Cuánto tiempo llevas aquí? Como si estuvieras en prisión. Porque es verdaderamente una condena no estar en tu tierra.

Entiendes de una vez que los que estamos fuera, necesitamos más de los que están allá, que ellos de nosotros. Sus problemas se resuelven mandando unos dólares, lo que necesitamos nosotros no cabe en un paquete de correos.

Llega finalmente la esperada primera visita a Cuba.
¡Qué desilusión! Estás allá y ya no eres de allí. No conoces al grupo de moda, a donde va la ruta 222, o qué novela estén poniendo. La Habana te es más ajena que Hong Kong...

Al segundo día, si no fuera por la familia, quisieras volver a casa. ¡¿A casa?! ¿Pero no era esta tu casa?

No perteneces a ningún lugar. No existes, todo es un espejismo subreal. Como dice la canción: "No eres ni de aquí, ni de allá".

Ser cubano es una carrera muy larga, se llega por diferentes caminos y tú escogiste el más difícil.

En el aeropuerto, al regreso, esa vez no te harán tantas preguntas. Las preguntas te las vas a hacer tú... Si yo lo hubiera sabido antes. Tarda tiempo y muchas lágrimas entender cuál es nuestro verdadero lugar.

Quizás hasta el momento no hayas vertido ni una lágrima, quizás sí. Pero si ya lo hiciste, te diré como dicen en nuestros barrios: ¡Eso no es na´, prepárate pa´lo que viene!