miércoles, 8 de diciembre de 2010

Nacionalidad: emigrante…Ni de aquí ni de allá

Hace unos días me llegué a Ciudad Lineal, a recoger un par de paquetes de harina de maíz y una barra de guayaba (Made in Ceballos) que me envía desde la Habana mi amiga Margaret. Sabores de la nostalgia. Y hablando con la chica cubana que me hizo el favor de traerlos, nos hacíamos las clásicas preguntas: ¿de dónde eras allá? ¿cuántos años llevas aquí? Y conversando llegábamos las dos a esa sensación de desarraigo e identidad confusa que provoca dejar tu país y recomenzar la vida en otro. No importa la edad, no importa en qué medida, cambias de ciudad, de amigos, de costumbres, la necesaria capacidad de adaptación marca (o desmarca) la identidad y tus hijos reflejan con mayor nitidez ese salto, y ya no puedes entender cómo tu hija te pregunta ¿qué cosa es la manigua? O bromea con tu acento caribeño…

Por una parte, no llegas obviamente a ser un nativo, por mucho que te comuniques en el idioma, te conozcas las fiestas y los refranes, te integres laboralmente y entiendas la esencia del temperamento local, seguirás siendo “cubano” y los códigos de comunicación siempre serán más fáciles con tus compatriotas que con las personas del entorno. Sin embargo, cuando vuelves a tu tierra, encuentras los sabores muy dulces, las voces altas, las estridencias y la inevitable desactualización que provoca no estar “arriba de la bola” durante años. Excluyo de este efecto el evidente contraste material que crea la escasez, porque no es a lo que me refiero exactamente.

Así, los verdaderos “paisanos” pasan a ser aquellos que, como la chica de Ciudad Lineal, han pasado por la experiencia de la emigración y experimentan esa sensación de no ser “ni de aquí ni de allá”, esa que compartimos tantos cubanos fuera de la Isla, los de la primera generación, claro. La vida se ocupa de inclinar hacia “aquí” la balanza de nuestros descendientes, pero nosotros, a pesar de todo siempre seremos un poco más “de allá”.

Hay sobre esto un relato simpático y de un cubaneo magistral escrito hace un tiempo por el Yoyo, amigo bloguero que anda aquí en mi perfil con su nombre real, y ha dado la vuelta a los sitios cubanos en la Web pero me encanta traerlo hoy y compartirlo, una vez más…


Vivir fuera de Cuba no es jamón

Por El Yoyo

Vivir fuera de Cuba no es jamón. Sí señor. Lo que sí he aprendido es que hay varias etapas por las que se pasa y son más o menos así:

La primera etapa: El “obstinamiento”
Todavía estás en Cuba. No tienes claro dónde vas a aterrizar, pero no importa, siempre que no veas más nunca un camello, ni el verano sin ventilador.

La cuerda floja (que si me voy, que si no me voy).
Es la segunda etapa. Los combatientes de inmigración te hacen conocer que "aún puede ser peor...”

Maratónica espera: la carta blanca, liberación, pasaporte, carta de invitación.


Acto final: Aeropuerto con tu familia. Ha sido un camino largo, todavía algo se puede joder. El uniforme de Inmigración aún te hace temblar. Finalmente, la ventanilla. Momentos de tensión, el guardia lee de punta a cabo el pasaporte como una novela, ¿qué carajo buscará?. Mira 40 veces en el espejo que tienes a tu espalda, (¡pa´ vacilarte será!). Sudas. -¿A dónde vas? -¿Por qué? -¿Visita por tres meses? -¿Y vuelves? -(Sí, espérame sentado) -Sí compañero, por supueeeesto! Finalmente el Cuño... COÑOOOO!!!

¡Un momento! ¿Y ahora por qué el avión sale con retraso? Seguro que es por mí. ¡Usted veráaaa! De seguro alguien se enteró de los 40 "fulas" al director por la firma de la liberación. (No te quejes, si taita Julián hubiera podido comprar su carta de libertad por 40 dólares, la historia de Cuba hubiera sido otra...).
Cuando el avión finalmente se separa del piso te vuelve el alma al cuerpo.

El papelazo: Esta etapa empieza en el avión.
¿Cómo se cierra el cinturón? No pides otra Coca Cola no vaya a ser que "no te toque" o la aeromoza te dé una mala contesta. Puede durar mucho aprender a usar un celular... ¿Que cosa es un Seguro? ¿Cómo sacar dinero de una Cash machine sin meter la tarjeta al revés?
¡El mundo es tan lindo! Te deslumbran los autos nuevecitos, las mujeres maquilladas, los hombres de cuello y corbata en el banco.

En Inmigración (la otra era EMIGRACIÓN), aunque no te quieran, te tratan con respeto.

Por primera vez pasas de las 150 libras pues te haces las tortillas con 10 huevos. ¿Cuánto puede durar esta etapa? No sé, pero aún no quieres ver a Cuba ni en fotografía y piensas que no te hacen falta los amigos.

El Aterrizaje (toma más tiempo de lo que muchos creen).
¡Ahora a buscar trabajo! Y... "Pasaron 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 semanas" Y na´!!! Ni de sepulturero encuentras un puesto. Conoces la ciudad de arriba abajo y no has hecho ni un amigo. ¡Te empieza a molestar la soledad y no hablar tu idioma!

Tu mente es una cabrona. Empiezas a pensar en la vieja, en el barrio, en la mesa de dominó. En los negrones que al pasar las muchachas decían cochinadas (hoy piensas que son piropos). ¡Qué simpáticos muchachones! que diferentes a estos rubios que no tienen sangre en las venas. No bastan ojos azules y 1.80... Una vez escuché Radio Reloj on line. Eran las 6:30 de la mañana en Cuba. Podía ver a la vieja levantarse e inundar la casa con el aroma de café que aunque fuera chícharo, en ese momento no querría uno mejor. Estuve como media hora oyendo el TIC TAC que me despertó cada mañana de mi vida. ¿Creerías que rompí a llorar?

La morriña: empieza cuando llega tú único amigo por el resto de tus días: El gorrión. Tarda pero llega.
Un 31 de diciembre, o el día de las madres te preguntas: ¿Y qué coño hago yo aquí? Los recuerdos te acorralan y te sacan sangre. ¡Reconoces qué lindo es tu país y su gente y que jodío te tiene la nieve!

Descubres a Lecuona, Matamoros y a Cuní. Tu libro de cabecera se llama: ¿Dónde está mi Habana? En tus CD's están El Bola, la Bourke y hasta Maria Teresa Vera. En tus DVDs: Buena Vista Social Club. Idealizas una Habana que sólo existirá en tu corazón, diferente a la mía o la de otros. La palabra "asere" ya no te suena fea.

Usarás más y más dicharachos criollos que te diferenciarán del resto de este país. Porque ahora quieres ser diferente, es más, hacer saber a todos tu origen. Te fajas con los que hablen pestes de tu patria. Te fajas con los comemierdas que dicen que la Salsa no es el Son o discuten que Salsa es esa mierda llamada New York Style. -Señor la salsa se baila sólo de dos maneras: BIEN o MAL.

La última etapa: Resignación.
Cuando dos cubanos se encuentran la primera pregunta es: ¿Cuánto tiempo llevas aquí? Como si estuvieras en prisión. Porque es verdaderamente una condena no estar en tu tierra.

Entiendes de una vez que los que estamos fuera, necesitamos más de los que están allá, que ellos de nosotros. Sus problemas se resuelven mandando unos dólares, lo que necesitamos nosotros no cabe en un paquete de correos.

Llega finalmente la esperada primera visita a Cuba.
¡Qué desilusión! Estás allá y ya no eres de allí. No conoces al grupo de moda, a donde va la ruta 222, o qué novela estén poniendo. La Habana te es más ajena que Hong Kong...

Al segundo día, si no fuera por la familia, quisieras volver a casa. ¡¿A casa?! ¿Pero no era esta tu casa?

No perteneces a ningún lugar. No existes, todo es un espejismo subreal. Como dice la canción: "No eres ni de aquí, ni de allá".

Ser cubano es una carrera muy larga, se llega por diferentes caminos y tú escogiste el más difícil.

En el aeropuerto, al regreso, esa vez no te harán tantas preguntas. Las preguntas te las vas a hacer tú... Si yo lo hubiera sabido antes. Tarda tiempo y muchas lágrimas entender cuál es nuestro verdadero lugar.

Quizás hasta el momento no hayas vertido ni una lágrima, quizás sí. Pero si ya lo hiciste, te diré como dicen en nuestros barrios: ¡Eso no es na´, prepárate pa´lo que viene!

4 comentarios:

Ary dijo...

Betty cuanta realidad en unas cuantas palabras, hay que vivirlo para sentirlo, muchos en cuba pensarían que es un chiste, pero que lamentable y triste es sentir todo eso.

Betty dijo...

depende de la óptica, muchos tienen una visión menos nostálgica, la de "pa trás ni pa coger impulso" pero yo me sumo al pelotón de los que encuentran en la tierra donde crecimos la verdadera tranquilidad ...gracias por pasar.

la margarita mia dijo...

yo creo que después de pasar tanto tiempo fuera nos quedará por siempre esa sensación de no ser de ningun lado, solo perteneceremos a nuestra casa, en la que tendremos lo mejor de los dos lados, jajajaj, saludos y abrazos.

Betty dijo...

buen punto querida margarita, un beso