domingo, 18 de mayo de 2008

Sobre la cortesía de los latinos...

Uno de los autobuses que suelo coger para llegar a la estación del tren urbano cada mañana tiene como última parada el hospital Príncipe de Asturias. Cuando es ése el que pasa, casi siempre suben viejitos en el trayecto, que van temprano a las consultas o a entregar análisis.

Como son solo tres paradas prefiero no sentarme, pero el otro día sí lo iba cuando subió una típica señora alcalaína, bastante mayor ya, bien peinadita, con su abrigo, sus pendientes, su hoja clínica y su bastoncito, andando con dificultad. Enseguida le hice un gesto y le ofrecí mi asiento. Se acomodó, y tuvo lugar esta conversación que me resultó graciosa y que aquí les comento.

- “Gracias hija mía, que Dios te lo pague!...De estas cosas ya no se ven, que te dejen sentar….bueno, se ve, pero poco, la gente ya no tiene educación como antes...” Y yo, no se preocupe, todos llegamos a mayores y voy cerca…Asentía y seguía la señora, al poco rato “…¿sabes quiénes sí hacen esto...aunque los criticamos, eh?" y levantaba el dedo mirándome “....los de fuera, a mí me han dejado sentar muchas veces, es la verdad, los criticamos por otras cosas, pero eso hay que reconocerlo… A que sí?”

Y volví a decirle que sí, sin extenderme mucho más, no fuera a ser que con mi acento cubiche en dos frases más se diera cuenta la señora de yo, a pesar de mi tipito ibérico, también era de “las de fuera”… y perdiera su ilusión de que aún queda gente amable de producción nacional.

Es cierta la impresión de la señora, en mis andanzas por el metro de Madrid estoy cansada de ver como impecables ejecutivos, jóvenes y lozanos, se tragan literalmente las páginas de El País para no ver una chica embarazada balancearse de pie, delante mismo de su asiento. Incluso después de levantarme y ceder el asiento ante ellos siguen viaje tan tranquilos, con verguenza supongo, pero sentados. Lo mismo con viejitas o mujeres con niños muy pequeños. La mayoría de los hombres y mujeres permanece impasible ante esos viajeros, justificándose con que debían esperar el siguiente. Y es una gran verdad, también, que he visto a un montón de inmigrantes africanos, latinos (sobre todo ecuatorianos, peruanos) con sus mochilas de constructor, que vienen de regreso bastante sudados y cansados, por cierto, ponerse inmediatamente de pie cuando entra una mujer al vagón y ya no quedan sitios.

Bien ganado entonces ese crédito por los inmigrantes, Al César lo que es del César…

13 comentarios:

A Cuban In London dijo...

Me hago eco de este comentario, betty. La gente se sorprende cuando yo le ofrezco mi asiento a una mujer, no importa si esta embarazada o no.

Novatada de inmigrante.

Cuando llegue aqui a Londres en el '97, tenia que coger una guagua, el metro y un tren para llegar al trabajo. Una vez en la guagua por la man-ana le tarte de dar el asiento a un joven de buen porte y parecer y la chica me fulmino con la mirada. Senti como si me hubieran lacerado,

Fue mi primer encuentro con el feminismo britanico.

Saludos desde Londres.

Betty dijo...

Pseudo-feminismo será Cuban, que pensandolo bien en esto de la etiqueta y las buenas maneras han presumido siempre los habitantes de la Gran Albión...no te dejes llevar por esta enajenada tendencia y sigue siendo un caballero cada vez que toque,
un abrazo

Ivis dijo...

qtezawsConcuerdo con ustedes, los latinos son más galantes, aquí en España o sé qué le está pasando a los hombres, a ciertos hombres, que se han vuelto un poco flojos, o es mi parecer.
Un abrazo, Bettina.

El isleño dijo...

aplaudo esa conducta, pero todos saben que aquí mismo se hacen campañas hasta en la TV para que no olvidemos las buenas costumbres y maneras... siempre es fácil hacerse el caballeroso con una criollita y aquí sí te lo agradecen, pero todos recordaremos que con los peores años del P.E. desaparecieron, junto a las guaguas y los alimentos, muchas de estas "costumbres"... pero apoyo a Betty, no debemos olvidarlas!!!...

por cierto, Ivita, eso de que "se han vuelto un poco flojitos" no es exclusivo de Europa, por aquí también es moda _solavaya!!!!_ depilarse pechos, sobacos y zonas íntimas entre los jóvenes, así como delinearse las cejas, los teñidos del cabello, aretes y otras modas que se asumen con bastante normalidad (para mi asombro) bajo el manto de la "metrosexualidad"... la globalización avanza indeteniblemente, pero _por suerte_ esa sigue siendo una opción o decisión personal, nadie es empujado a adoptar un comportamiento u otro... ;-)

Betty dijo...

no sé si flojos exactamente o "pasotas" como dicen aquí Ivita, lo cierto es que deja mucho que desear ir con alguien que embaraje para no dejar sentar una viejita...Y la galantería natural de los cubanos, en general de los latinoamericanos (la que no se ha perdido aún como dice el Isleño) es siempre apreciada en todos los entornos, sobre todo por el sexo opuesto;-)

Ya lo de las depilaciones y los afeites masculinos cae en otra dimensión Isleño, ahí depende del gusto, yo en lo personal me inclino más a preferir el macho-man al natural que la onda metro, ja,ja

un saludo para los dos

Aguaya Berlín dijo...

Pues aquí en Alemania es como cuenta el Cuban. Son las mismas mujeres las que a veces se ofenden con los que tratan de ser "amables". Eso sí, las personas de la 3ra edad son más agradecidas, y también más comunicativas...
Saludos desde Berlín, Betty!!

El Yénica dijo...

En San Juan la batalla diaria está en la carretera.Un día estaba estacionado esperando dentro del carro y me percato que un señor mayor estaba pasando trabajo para parquearse detrás de mí,sin pensarlo le dí un poco para el frente a mi carro y seguí en lo mío,al rato siento que me tocan el cristal,era el señor asombrado por mi acción,lo normal al parecer era que le diera para atrás para acabar de joderlo.Es tan fácil hacer un bien y lo reconfortante que es,aunque en este caso para mí era cuestión de lógica darle espacio no de caballerosidad y mira la repercución que tuvo,imagínense como anda la competencia en la calle.Aunque en el patio la cosa está dura,parafraseando la canción En Mi Calle,...la gente se mira y se pasa con odio...,ya el miedo va quedando atrás y sentimientos más peligrosos empiezan a salir a flote.

Betty dijo...

Hola Agua, será que con la edad se dulcifica el carácter, ja,ja baja el recio alemán...saludos, estoy un poco perdía contra mi voluntad estos días, tengo que "Desarraigar"...que estoy atrás

Betty dijo...

Hola Yénica! pues sí, ya tú mismo lo dices "la batalla";-( en el tráfico se nota la crispacion de la gente y las ganas de apabullar al prójimo, es una penita...En el patio lo mismo, la gentileza queda en segundo plano a golpe de empujón y camello. Ojalá que esos otros, los peligrosos, no sean los sentimientos que se abran paso, por el bien de la gente, es mejor como has dicho hacer el bien, y no cuesta tanto,
saludos desde AH

El Yénica dijo...

El siguiente comentario apareció en un post mió pero es evidente que venía para este,procede del blog De Bauta a NY(http://bauta-bauta.blogspot.com/) y dice:

Hola Betty,
Acabo de descubrir tu blog. El asunto de la des- caballerosidad parece ser un fenómeno global. Aquí en NYC se repiten las situaciones que explican otros que comentaron antes. Es común ver viejitos de pie en el metro mientras gente mucho mas jóvenes permanecen impasibles leyendo o haciéndose los dormidos
Mi primer encuentro con el feminismo militante me lo proporcionó una novia alemana que tuve en La Habana y que en rehusaba a que se le abriese la puerta, a que me hiciese cargo de la mochila mas pesada cuando salíamos de viaje etc. Años despues y en otra ciudad yo sigo a mi manera, halando sillas, abriendo puertas, ayudando con el abrigo y cediendo el asiento. Afortunadamente, las chicas con que trabajo y me relaciono lo agradecen con una sonrisa. Aquello de la igualdad esta muy bien, pero si uno es varón, entonces no hay razón para no ser un caballero. Así el mundo ‘emas bonito.
Saludos!

Betty dijo...

Gracias a De Bauta a NY, francamente no la hay, nunca mejor dicho, lo cortés no quita lo valiente...Y a ti Yénica, un abrazo para ustedes

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

Una vez, en Boston, le ofreci el asiento a una mujer embarazada. No lo acepto. Creo que lo tomo como algo demasiado insolito, casi un atrevimiento.
Ahora vivo en New York. Aqui la gente suele ser mas amable (mala fama de desatentos que tienen los newyorkinos). Pero eso de darle el asiento a una mujer embarazada o a un anciano sigue pareciendo un gesto excepcional...y, en Manhattan -como al parecer tambien en Madrid- los latinos son los que se llevan la palma.

Betty dijo...

Hola Ernesto, lo que es insólito es eso que describes, no sé como la falta de gentileza ascendió a norma común de comportamiento, pero evidentemente es un fenómeno global como dice Bauta desde NY, pasa en Londres, en el San Juan del Yénica, en Berlín, y en la Habana también...Lamentable. Gracias por visitarme, un saludo desde AH